01 · Presentación
Presentación
Sustituir una lente que se ha vuelto opaca
En el interior del ojo, detrás del iris, se encuentra una lente natural y transparente —el cristalino— que participa en el enfoque de las imágenes. Con la edad, esta lente pierde su transparencia: es la catarata.
La visión se vuelve progresivamente borrosa y velada, los colores pierden intensidad, las luces deslumbran —faros por la noche, sol rasante— y los cambios de gafas ya no bastan para corregir las molestias.
La intervención consiste en retirar el cristalino que se ha vuelto opaco y sustituirlo por un implante artificial transparente, colocado exactamente en el mismo lugar. El cristalino se fragmenta mediante ultrasonidos y después se aspira a través de una incisión muy pequeña; el implante se introduce plegado y luego se despliega dentro del ojo.
Actualmente es una de las intervenciones más practicadas en el mundo. Es breve, generalmente se realiza con anestesia local mediante gotas y en régimen ambulatorio.
El límite fundamental que hay que comprender
La intervención sustituye una lente. No repara el resto del ojo.
Si la retina, el nervio óptico o la mácula están afectados —degeneración relacionada con la edad, afectación por diabetes, glaucoma avanzado—, la visión seguirá limitada por estas enfermedades, incluso con un implante perfectamente colocado. La niebla de la catarata desaparece; aparece lo que ocultaba.
Por eso es esencial examinar el fondo del ojo antes de la intervención: permite anunciar un resultado realista en vez de descubrirlo después.
02 · Indicaciones
Indicaciones
¿Cuándo operar?
La decisión no se basa en el aspecto del cristalino durante el examen, sino en las molestias percibidas:
- disminución de la visión que afecta a la lectura, la conducción, el trabajo o las actividades cotidianas;
- deslumbramiento molesto, especialmente por la noche;
- cambios frecuentes e insuficientes de graduación;
- visión doble en un solo ojo, halos;
- situaciones particulares en las que el cristalino opaco impide vigilar o tratar otra enfermedad ocular.
No es necesario esperar a que la catarata esté «madura». Por el contrario, una catarata muy avanzada hace que la intervención sea técnicamente más delicada.
03 · El implante
El implante
Una elección que debe hablarse
Existen varios tipos de implantes, y la elección condiciona la visión durante los años siguientes.
Implante monofocal
Ofrece visión nítida a una sola distancia, generalmente de lejos. Por tanto, siguen siendo necesarias gafas de lectura. Es la opción más probada y ofrece la mejor calidad visual en condiciones difíciles.
Implante tórico
Además corrige un astigmatismo preexistente. Debe colocarse según un eje preciso, y una rotación secundaria puede requerir un reposicionamiento.
Implantes de profundidad de foco extendida o multifocales
Buscan reducir la dependencia de las gafas ofreciendo una visión útil a varias distancias. Su contrapartida debe exponerse con claridad: halos y deslumbramientos alrededor de las luces, sobre todo por la noche, y a veces una menor percepción del contraste. Estos fenómenos suelen atenuarse con el tiempo, pero pueden persistir y algunas personas los toleran mal, especialmente quienes conducen mucho de noche. Estos implantes no son adecuados para todos los ojos.
La elección del implante debe explicarse y comprenderse. Se basa en las mediciones del ojo, el estado de la retina, el estilo de vida y las prioridades visuales. Un implante prémium no es un implante mejor: es un implante diferente, con otras concesiones. Que se proponga sin explicar sus inconvenientes debe ser motivo de alerta.
04 · Preparación
Preparación
Antes de la intervención
La evaluación incluye un examen oftalmológico completo, el examen del fondo del ojo, la medición de la presión intraocular, el análisis de la córnea y, con frecuencia, una imagen de la mácula.
Hay un examen determinante: la biometría, que mide con precisión las dimensiones del ojo para calcular la potencia del implante. La corrección obtenida después de la intervención depende de esta medición. Es imprescindible comunicar cualquier antecedente de cirugía refractiva con láser, porque modifica el cálculo.
A ello se añaden: el tratamiento de una infección o inflamación ocular previa, el manejo de la sequedad ocular y la comunicación de cualquier tratamiento —algunos medicamentos urológicos modifican el comportamiento del iris durante la intervención y el cirujano debe conocerlos—.
05 · Recuperación
Recuperación
Después de la intervención
Visión
A menudo mejora desde los primeros días, pero al principio puede ser borrosa y fluctuante. Se estabiliza a lo largo de varias semanas.
Molestias
Sensación de arenilla, lagrimeo y sensibilidad a la luz durante los primeros días.
Colirios
Se prescribe un tratamiento local durante varias semanas, que debe seguirse rigurosamente: es la principal prevención de la infección y la inflamación.
Protección
Protector ocular por la noche según las indicaciones, gafas de sol y no frotarse el ojo.
Precauciones
Evitar piscina, hammam, maquillaje de ojos, polvo y esfuerzos importantes durante el periodo indicado.
Gafas
La graduación definitiva no se prescribe hasta que la visión se estabiliza, generalmente después de varias semanas.
Segundo ojo
Se opera en un segundo tiempo, tras un intervalo definido por el cirujano.
La urgencia que debe conocer sin falta
Una disminución de la visión, un dolor creciente o un enrojecimiento importante que aparezcan en los días posteriores a la intervención pueden indicar una infección dentro del ojo. Esta complicación es rara, pero constituye una urgencia de pocas horas: sin atención inmediata, puede comprometer la visión de forma definitiva.
Suele aparecer entre el segundo y el séptimo día, es decir, con frecuencia después del regreso. Por tanto, es indispensable saber con quién contactar y adónde acudir de urgencia, y no esperar nunca pensando que pasará.
06 · Resultados
Resultados
Lo que razonablemente puede esperarse
La mejoría suele ser clara: visión más nítida, recuperación de los colores y reducción del deslumbramiento.
Algunas precisiones:
- es frecuente que quede una graduación residual: la biometría es una estimación, no una garantía. Pueden seguir siendo necesarias gafas tanto de lejos como de cerca;
- con un implante monofocal serán necesarias gafas de lectura;
- el resultado está limitado por el estado de la retina y del nervio óptico;
- el implante no se desgasta ni se sustituye: permanece colocado de por vida.
La «catarata secundaria». Varios meses o años después de la intervención, la fina membrana que sostiene el implante puede volverse opaca y la visión puede velarse de nuevo. No es una reaparición de la catarata: el cristalino retirado no vuelve a crecer. Es un fenómeno frecuente y benigno, tratado en pocos minutos con láser, sin incisión ni hospitalización. Conviene saberlo para no preocuparse y conocer dónde puede realizarse este sencillo procedimiento.
07 · Riesgos
Riesgos
Riesgos y complicaciones
- Infección intraocular, rara pero la más grave: urgencia absoluta;
- Inflamación prolongada;
- Edema de la mácula, con disminución tardía de la visión, generalmente reversible con tratamiento;
- Rotura del saco que sostiene el implante durante la intervención, lo que puede modificar el desarrollo del procedimiento y el tipo de implante colocado;
- Desprendimiento de retina, más frecuente en personas con miopía alta: urgencia;
- Edema de la córnea, transitorio o, con menor frecuencia, duradero;
- Aumento de la presión intraocular;
- Graduación residual diferente de la esperada;
- Halos, deslumbramientos y percepción de una media luna luminosa, especialmente con determinados implantes;
- Desplazamiento o rotación del implante, que puede requerir una nueva intervención;
- Opacificación secundaria de la membrana, tratada con láser;
- Empeoramiento de la sequedad ocular.
08 · Contraindicaciones
Contraindicaciones
Situaciones que requieren una evaluación especial
- infección o inflamación ocular activa;
- catarata sin molestias funcionales reales;
- enfermedad de la retina o del nervio óptico que limita el potencial visual —no impide operar, pero obliga a anunciar un resultado realista—;
- glaucoma no controlado;
- fragilidad de la córnea o baja densidad celular corneal;
- diabetes no controlada o retinopatía evolutiva;
- tratamiento que modifica el comportamiento del iris, que debe comunicarse obligatoriamente;
- antecedente de cirugía refractiva, que modifica el cálculo del implante;
- imposibilidad de garantizar los colirios, los controles y el acceso a urgencias oftalmológicas;
- expectativas poco realistas, especialmente la esperanza de prescindir por completo de las gafas.
09 · Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
Las preguntas que nos plantean
No. El velo que a veces reaparece es la opacificación de la membrana de soporte, tratada en pocos minutos con láser.
A menudo sí, al menos para leer con un implante monofocal. Ninguna opción garantiza una independencia total.
No es la práctica habitual: los ojos se operan de forma sucesiva, con un intervalo definido por el cirujano.
La intervención se realiza casi siempre con anestesia mediante gotas y no es dolorosa. Es habitual sentir molestias durante los primeros días.
Es imprescindible comunicarlo: modifica el cálculo del implante y, por tanto, el resultado.
Consultar de urgencia, sin esperar. Es el punto de seguridad más importante de esta intervención.
